Motor: ENMASA tigre de 125 HP
Envergadura: 7,40 m
Longitud: 6,62 m
Velocidad máxima: 200 Km/h
Velocidad de crucero: 180 Km/h
Velocidad mínima: 82 Km/h
Techo operativo: 4.500 m
Autonomía: 400 Km
Tripulación: Biplaza
Peso vacío: 450 Kg
Peso total: 720 Kg
Primer vuelo: 27 de abril de 1934
Copyright: Fundación Infante de Orleans
Carretera del Barrio de la Fortuna, 14
Edificio Real Aeroclub de España
28054 Madrid, Spain
Tel: +34915085776
fax: +34915081696
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interlocutor con el apasionamiento de un adolescente enamorado, lo cual es perfectamente explicable si tenemos en cuenta que, casi sin excepción, esta avioneta fue su primer contacto con el apasionante mundo del aire.
Carl Clemens Bücker fue un aviador naval de la Gran Guerra, que en el año 21 fundó en Suecia la Svenska Aero Aktiebolaget, conocida principalmente por su caza J.6 “Jaktfalk”, producido en corta serie para la aviación del país escandinavo.
De regreso a su Alemania natal, constituye en octubre de 1933 la Bücker-Flugzeubau, cuyo primer producto es este grácil biplano, que diseña el sueco Anders J. Andersson en colaboración con el propio Bücker.
Con planos bilargueros de madera intercambiables entre sí y fuselaje en tubo de acero, va toda forrada de tela, salvo en el carenaje del motor y los laterales de la cabina, que llevan chapa metálica. Lógicamente provista de doble mando,
el tren de aterrizaje va equipado con amortiguadores oleoelásticos y frenos.
Desde los primeros vuelos, que realiza Joachim von Köppen, su éxito es rotundo, empezando las entregas a finales del mismo año 34.
La demanda es tan enorme que obliga a edificar una nueva fábrica, y si bien se desconocen cifras de producción en Alemania, ciertamente han de ser contadas por varios millares. Se exporta a innumerables países y es fabricada bajo licencia
en cuatro de ellos; sólo en el Japón, se entregan 1.254.

Ligera y robusta al mismo tiempo, es asimismo fácil de mantener y reparar, siendo para el piloto una delicia en vuelo. Maniobrera y de mandos admirablemente coordinados, no es sin embargo “una perita en dulce” y requiere un piloto despierto, pero nunca ha de jugarle una mala pasada; es, en definitiva, un avión de escuela ideal. En la Segunda Guerra Mundial, además de ser entrenador “standard” de la Luftwaffe y la mayoría de sus aliados, prestó servicios de hostigamiento
nocturno en el frente ruso, armada con bombas antipersonal.
Llegadas a España las primeras fuerzas oficiales
de la Legión Cóndor el 6 de noviembre del 36, con ellas arriban las tres primeras Bü-131, de las noventa y cinco que se han de recibir en total, provistas algunas con motor Hirth de 80 HP, y las más con el de 105.
Son inicialmente destinadas a la escuela elemental de El Copero (Sevilla) y posteriormente a los otros centros de formación que se van creando.
En la inmediata posguerra comienza CASA su fabricación bajo licencia, volando la primera Bücker española el 14 de marzo de 1941. Después de fabricar doscientas con motor alemán, se
inicia en 1950 la entrega de las propulsadas con el “Tigre” español, completando los pedidos en 1963, después de construídas trescientas treinta de estas últimas y transformadas treinta más, de las anteriormente movidas por el Hirth.

Actualmente, cumplidos cerca de setenta años desde sus primeros vuelos en España, aún existen por fortuna buen número de “Jungmann” surcando ágilmente nuestros cielos, incluída una que todavía mantiene su motor alemán de origen, aunque ésta se encuentra provisionalmente
“en el dique seco”.
De entre todas ellas, cuatro suelen volar en el aeródromo de Cuatro Vientos cada primer domingo de mes, participando en las exhibiciones de la Fundación Infante de Orleáns. Habitualmente van pilotadas por Fernando Adrados, Manolo Valle, Fernando Iglesias “Manix”...etc.
Pintadas con los antiguos colores del Ejército del Aire, su
paso sobre los aficionados en cerrada formación, a más de un septuagenario habrá hecho reprimir “una furtiva lacrima...”
Aferrada al suelo, pero en actitud de vuelo, puede también contemplarse una Bücker en los jardines de la Academia General del Aire, como permanente homenaje a la avioneta que más pilotos militares ha formado en España a lo largo
de la Historia, manteniéndose en esa tarea durante
casi medio siglo.
Rara vez entrega el ser humano su cariño a objetos inanimados; pues bien, si hablamos de “la Buker” a cualquier piloto español veterano, comprobaremos que nos encontramos ante una de esas extrañas ocasiones, al replicar indefectiblemente nuestro