Descansa en paz querido Mannix @ 09 Mar 2016

El domingo 6 de marzo Fernando Iglesia Lachica, “ Manix”, emprendía su último vuelo. Tenía que ser un domingo de exhibición de la FIO para que quedase en su historial como su última participación en una empresa a la que tanto quiso y a la que tanto dio. Fue el fin de una lucha de casi diez años contra una leucemia tan voraz que habría terminado con cualquier otro en apenas un año. Con el Manix no. Él ha sido un luchador tan extraordinario que le sobraban fuerzas para combatir y para animar y ayudar a los demás. Aviador acreditado como excelente dentro del grupo de los más selectos, comenzó su andadura aeronáutica en Vuelo sin Motor en 1965 con apenas 15 años de edad. En 1969 ingresó en la Academia General del Aire como componente de la XXV promoción. Finalizó la etapa académica como indiscutible número uno en vuelo, pasando a prestar servicio en Canarias, en el 462 Escuadrón, volando el Ha-200 “Saeta” con el que vivió los años de inquietudes del Sahara español hasta su evacuación. Posteriormente fue destinado al Ala 12 donde permanecería durante los empleos de teniente, capitán y comandante, ocupando diferentes cargos, pero siempre volando, el F-4 primero, y posteriormente el F-18. Durante esa época participó en un intercambio de pilotos con los Estados Unidos, con la USAF, por lo que estuvo dos años asignado al 307th Tactical Fighter Training Squadron (TFTSQ), en la base aérea de Homestead, Florida, durante los cuales realizó las misiones habituales de los pilotos allí destinados, siempre calificado “Combat Ready”, y simultáneamente, como instructor de vuelo, impartiendo instrucción teórica y práctica para la transición de pilotos estadounidenses entre el F-5 y el F-4. Ya con el grado de Teniente Coronel, optó por el cambio a las líneas aéreas, ingresando en Iberia, donde continuó dando prueba de su extraordinaria calidad humana y técnica y en la que prestó sus servicios hasta alcanzar el grado de Comandante de A-320. Durante esa época, concretamente en 1997 fue seleccionado por el MALOG como el piloto idóneo para realizar las pruebas de vuelo de la proyectada reconstrucción del autogiro más emblemático de los diseñados por Juan de la Cierva, el C-30. Desde el nacimiento de la FIO se integró en su organización, en la que nuevamente dejó demostrada su extraordinaria competencia y calidad y en la que, hasta el último momento, aportó todo su conocimiento y experiencia haciéndose cargo de la Dirección de Operaciones. Pocas veces se conoce a alguien tan capaz de volar cualquier cosa que tenga una mínima posibilidad de volar y además hacerlo tan bien. Los que hemos compartido esta maravillosa vida y esta maravillosa afición con el Manix, hemos tenido la suerte de conocer a uno de esos pocos. Descanse en paz.

 


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