El porqué de todo esto

 
FIO_futuro Queridos amigos,

Hoy estrenamos una nueva forma de comunicación con todos vosotros, un medio de daros a conocer los pequeños y los grandes eventos, las anécdotas y las noticias, las ilusiones y los proyectos, las historias y los recuerdos, en fin, todo aquello que habrá de definir el devenir de esta Fundación que ya ha dejado atrás su 25 aniversario y que, con vuestro apoyo, se propone cumplir muchos más. Este “Blog de la FIO”, que no pretende sustituir a la web ni al FIO Digest ni a la página de Facebook, sino complementarlos a todos, nace con la vocación de contar, pero también con la de escuchar, pues a través de él esperamos recibir vuestras opiniones y sugerencias, que nos contéis también vosotros eso que os llamó la atención en la última exhibición, eso que querríais destacar de cualquiera de las entradas ya publicadas o que nos ayudéis a completar ese detalle importante que se nos pasó por alto, siempre con ánimo constructivo y evitando polémicas, pues después de todo, si estamos aquí, es porque compartimos una misma ilusión: la de conservar y difundir la Historia de la Aviación y mantenerla viva, no en las páginas de un libro o a la sombra de un hangar (que también), sino en su elemento natural: el cielo.

A muchos de vosotros os vemos cada primer domingo de mes en Cuatro Vientos, fieles a la cita con la cámara bajo el brazo, a veces con vuestros hijos de la mano, quizá con un amigo que se ha dejado convencer para venir por primera vez a ver “esto de los aviones antiguos”. Otros, sin embargo, sólo tenéis la oportunidad de venir muy de cuando en cuando, bien por vivir lejos de Madrid o porque circunstancias diversas os impiden acercaros a ver nuestras/vuestras máquinas con la frecuencia que os gustaría. Cuando nos preguntábamos qué contar en esta primera entrada del blog recibimos un correo electrónico de una de estas personas, un socio que reside en Pamplona y que acababa de visitarnos por segunda vez. Se llama Sergio, y lo que nos decía resume perfectamente nuestro sentimiento, la razón por la que creemos que todo esfuerzo merece la pena, el motivo de que lo que hacemos sea no sólo hermoso sino también necesario, porque no es sólo para nosotros, es para poder dejárselo como legado a los que vendrán después:

“Hace un par de años de la primera ocasión en la que, junto a un grupo de compañeros de afición a la simulación aérea, pude presenciar una exhibición de la Fundación Infante de Orleans y también el entrenamiento del día anterior. Tuve entonces la suerte de ver los aviones tan cerquita, de sentirlos, de ver a los pilotos charlar, a los magníficos voluntarios dedicando tiempo, ganas, ilusión y eso tan indescriptible que llamamos alma. Ver el taller donde los mecánicos, con paciencia, hacen que se formen y recompongan las piezas de este bonito “puzzle” de aviones expuestos cada primer domingo de mes. En la foto de recuerdo que nos hicimos todos los amigos que nos encontramos ese día, puestos de pie los unos, sentados los otros y hasta tirados largos en el suelo algunos de ellos, posábamos con una sonrisa enorme en la cara. Para mí, que era mi primera vez, era más que entendible, pero ver a otros con muchas visitas a la FIO en sus mochilas disfrutar del momento con la misma intensidad o quizá aún más grande, me hizo entender que ésa es una ilusión que no se borra, que permanece en el tiempo. A nuestra espalda el flamante Polikarpov I-16 con su tono verde, las puntas rojas de sus alas y su hélice negra azabache parecía un toro bravo dando fe del lugar único donde nos encontrábamos. “Hoy, primero de marzo de dos mil quince, he podido por fin repetir la experiencia. Al rozar con la punta de los dedos, con el mayor de los cuidados, esas telas planchadas sobre madera, esa vieja historia de progreso y avance, he sentido tener a mi alcance el comienzo de esto que me apasiona, los orígenes, y así descubrir de dónde viene una parte de mí, de todos los que compartimos esta afición tan grande por la Aeronáutica. Qué lujo, quién pudiera disfrutar de esto cada primer domingo de mes. Ver estas espléndidas aeronaves posando sobre el césped del “Corralito”, como lo llaman, y después, flamantes y empolvadas como damas de otros tiempos, paseando sus galas por encima de nuestras cabezas.

“FIO, esto es lo que me aportais, y aunque sé que lo sabéis, que sois conscientes y que por eso aguantáis ahí, con los éxitos y sobre todo tras las desgracias, no puedo dejar de decíroslo. Quiero seguir disfrutando del Mosca, de las Bücker, del T6 y de todo lo que sois, pero sobre todo quiero que mis hijos puedan disfrutarlo también, que sepan que tienen este tesoro y que sepan que esta historia es la historia de todos, de esos locos pioneros que cruzaron el Atlántico para que ahora podamos hacerlo nosotros sin correr ningún riesgo. Que aprendan que hay unos valores, unos códigos morales y una ética que hace posible todo eso. Que tengan siempre ese ejemplo, ese espejo donde mirarse para luchar por lo que crean, para trabajar por sus sueños.

“También quiero que sepan que, en el arenero de la vida, todos podemos aportar nuestro granito. Es por eso que me hice socio protector y hoy siento que debo escribir estas líneas, mi pequeño granito en un día para mí muy especial. Para darle las gracias a la FIO y a todos los que la hacéis posible.”

 

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