Nubes bajas (Exhibición 2 de febrero de 2020)

El 2 de febrero teníamos la primera cita con nuestro público en 2020 tras el parón “navideño”, que para nosotros no ha sido tal. Desde la exhibición de diciembre, tristemente cancelada por culpa de la meteorología adversa, lo cierto es que no hemos parado. El flujo de aviones por el taller ha sido incesante, los vuelos de prueba (imprescindibles tanto para las aeronaves como para los pilotos) se han sucedido durante todo el mes de enero, las gestiones administrativas para renovar habilitaciones, permisos y seguros nos tienen la oficina echando humo, hemos estado poniendo al día la web y las redes sociales, preparando campañas, estudiando proyectos, organizando conferencias y eventos… En fin, una locura, teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestro personal es voluntario y tienen que trabajar además en aquello que les da de comer, pero así llevamos 30 años largos y no tenemos la menor intención de echarnos a descansar. Entre nosotros: es sarna a gusto.
Trabajos en curso en el Fleet, que esperamos tener en vuelo para marzo.

Trabajos en curso en el Fleet, que esperamos tener en vuelo para marzo.

Tras disfrutar de la conferencia “La Aviación en las Artes Visuales” el viernes por la tarde, el sábado bien temprano estábamos preparando el entrenamiento. El día amaneció con el cielo totalmente cubierto y el techo de nubes realmente bajo, a apenas 500 pies (unos 150 metros) sobre el suelo, pero la previsión era que a partir de las 12 se abrieran grandes claros, y así fue. Además de los vuelos en sí, teníamos previsto hacer pruebas de la infraestructura necesaria para poder retransmitir en streaming alguna de las próximas exhibiciones, cosa que pretendemos hacer con la colaboración de la empresa Smoke-On Video Productions. Para ello se dispusieron varias cámaras en tierra, dos más cuidadosamente colocadas en el Boeing Stearman (una de 360º en la punta del plano inferior derecho y una GoPro sobre el plano superior, encima de la cabina delantera), así como elementos de comunicaciones para poder recibir en tiempo real las imágenes transmitidas tanto desde el avión como desde tierra y poder seleccionarlas y difundirlas por Internet (todo un despliegue). Estas pruebas fueron un éxito, como atestigua el vídeo que hemos publicado posteriormente en nuestro canal de YouTube (otra novedad del mes de enero), que es sólo un aperitivo de lo que podremos ofreceros más adelante.
A lo largo de la mañana volaron prácticamente todos los aviones previstos para la exhibición del domingo, llegando a coincidir al mismo tiempo en el aire el Dragon Rapide, la formación Bravo al completo (Stearman, Moth y Po-2) y casi toda la Eco (volaron Mentor, Twin Beech y Texan, quedándose en tierra el Mosca por una inoportuna fuga de combustible detectada justo antes). Algunos de estos aviones tomaban y despegaban en la pista asfaltada, otros en la de tierra, compartiendo el espacio aéreo a su vez con el tráfico habitual en Cuatro Vientos, muy intenso como sucede cualquier sábado. Un complicado ballet aéreo, pero perfectamente sincronizado gracias al tremendo trabajo del equipo de controladores, que se encargaron desde la torre de mantener la fluidez en las entradas y salidas y de que todo transcurriera de forma absolutamente segura. ¡Un 10 para ellos!
Cessna O-2 Skymaster, también conocida como "PushPull"

Cessna O-2 Skymaster, también conocida como “PushPull”

Para el domingo se esperaba una jornada prácticamente clavada a la del sábado en lo meteorológico, así que nuestra previsión era francamente optimista, con un cartel de lujo que incluía 19 aviones de la colección (se nos había caído el Mosca, por el problema ya comentado), con la presentación de la flamante Cessna Skymaster y las apariciones estelares del autogiro ELA-07-115 y el equipo acrobático Bravo-3 Repsol. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo el cielo permanecía obstinadamente cubierto y a la hora del arranque de motores teníamos aún las nubes a apenas 500/600 pies del suelo. El aeropuerto permanecía cerrado para todos los vuelos visuales y por esa razón no pudieron llegar a Cuatro Vientos ni el coronel Roselló con el autogiro ni tampoco Cástor Fantoba, que se pasó la mañana esperando en Casarrubios al pie de su Sukhoi por si mejoraba la situación. Nos veíamos casi abocados a suspender la exhibición por tercera vez consecutiva (habría sido un desastre para nosotros y para el público), pero los pilotos, reunidos en el centro del corralito, llegaron a la conclusión de que con esos 600 pies podrían salir al menos los biplanos, que al ser más lentos serían capaces de mantenerse todo el tiempo dentro del circuito, sin meterse en nubes y manteniendo el campo a la vista en todo momento. Eso nos daría un total de seis aviones, a los que quiso sumarse Juan Velarde con el suyo, a sabiendas de que en esas condiciones no iba a poder ofrecer un ejercicio acrobático como el que tenía preparado.
Mientras por megafonía se explicaba la situación, despegaron las formaciones Bravo y Delta. Cada una de ellas realizó un vuelo impecable, rozando casi las nubes con los planos superiores, especialmente cuando viraban en los extremos este y oeste del circuito (parece que fuera del aeropuerto el techo era incluso más bajo), conservando de forma impecable las posiciones relativas de cada avión respecto al resto. Nuestros pilotos echaron el resto.  
La Jungmeister y dos Jungman componían la formación Bravo

La Jungmeister y dos Jungman componían la formación Bravo

Una vez en tierra, llegó el turno del único español que ha estado compitiendo en la Red Bull Air Race: Juan Velarde.
No se podía ni pensar en hacer maniobras verticales, ni siquiera un simple looping, pues sería muy peligroso llevarlo a cabo dentro de nubes sin poder ver el terreno y, además, nadie podría verlo a él desde tierra. Sin embargo, el repertorio de toneles rápidos y lentos y las pasadas a cuchillo o en invertido que nos regaló Juan consiguió arrancar una y otra vez el aplauso de nuestros visitantes, que vieron así compensada, al menos en parte, su gran paciencia en un día inesperadamente adverso. En ocasiones el Sukhoi llegaba a desaparecer casi por completo de la vista, para surgir de nuevo unos instantes más tarde y volver a cruzar a toda velocidad frente al corralito en alguna posición casi inverosímil. Es muy difícil hacer una demostración acrobática mejor poder jugar con la altura, todo un lujo el poder contemplarla.
Pasada "a cuchillo"

Pasada “a cuchillo”

La dificultad de lo que estaba haciendo Juan era bastante alta, y quizá otro piloto habría declinado intentarlo siquiera, pero él, además de ser así de bueno a los mandos, lleva la FIO en la sangre desde bien pequeño y era muy consciente de que, sin su intervención, la exhibición se quedaría demasiado descafeinada, así que hizo cuanto pudo para que el público no se marchara desencantado. A juzgar por la ovación que recibió cuando, después de aterrizar, rodó con el Sukhoi por la plataforma hasta el borde mismo del corralito, está claro que nuestros visitantes le agradecían, y mucho, su generoso gesto.
En fin, la verdad es que ya nos va tocando que nos haga bueno un primer domingo de mes, una circunstancia que no hemos conocido desde el pasado mes de octubre, así que ponemos todas nuestras esperanzas en el mes de marzo. Mientras tanto, no dejéis de seguirnos en nuestra web y por redes sociales, ¡muchas gracias por estar ahí!
 
Texto: Darío Pozo
Vídeos: Smoke Video Productions y Fundación Infante de Orleans
Fotos: Shery Shalchian, Rosa María Mayordomo, Alberto Rodríguez y Darío Pozo

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