La exhibición FIO de octubre, que incluía en el cartel el esperado estreno en Madrid de la “wingwalker” Ainhoa Sánchez, había levantado una expectación inusitada. Si ya es tradición que en la demostración de ese mes, a poco que acompañe el tiempo, se alcance el máximo aforo disponible, en esta ocasión nos enfrentábamos a la posibilidad de que acudiese mucho más público del que podemos albergar en Cuatro Vientos y nos enfrentásemos a un importante colapso circulatorio. Por esta razón, y con el fin de evitar males mayores, se decidió concentrar la venta de entradas en la plataforma on-line, agotándose por completo antes de que llegase el fin de semana, hecho del que avisamos a través de nuestros medios (boletines y redes sociales, además de por teléfono a las incontables personas que llamaron a nuestra oficina). Creemos que fue la mejor solución dentro de nuestras posibilidades.
El sábado se llevaron a cabo los entrenamientos con normalidad, incluido el del equipo wingwalker que, por sus especiales características, debía realizarse sobre el propio aeropuerto. El domingo, sin embargo, las condiciones meteorológicas fueron bastante menos benignas, con nubes bajas y un viento racheado que, a medida que avanzase la mañana, tendería a cruzarse cada vez más con la pista. Ésta es la causa de que, ya desde el viernes, se descartase la participación del Polikarpov I-16 Mosca/Rata, previsto inicialmente, y su sustitución por el T-6 dentro de la formación Eco, ya que el histórico caza soviético no puede operar con más de 7 nudos de viento cruzado, límite que se iba a superar casi con toda seguridad, como así sucedió.
Llegada la hora de iniciar el rodaje, la situación era tal y como se temía, por lo que no hubo más remedio que prescindir de los aviones más ligeros, que se quedaron todos en tierra. Sí que despegó la Dornier-27 remolcando a nuestro querido “Pepsi-Colo”, que volvió a hacer las delicias del público que abarrotaba nuestro corralito con sus loopings y chandelles. De la formación Bravo tan sólo se fue al aire el Boeing Stearman, al que siguieron la Jungmeister y una de las Jungmann como formación Delta.


No era el día más adecuado para practicar el vuelo en formación, pero nuestros dos biplanos “germano-gaditanos” hicieron una excelente demostración a pesar de lo revoltoso que estaba el aire. Finalmente despegaron los componentes de la formación Eco, Twin Beech, Mentor y T-6, aquellos de nuestros aviones que, por ser más pesados y potentes, pueden resistir mejor este tipo de condiciones meteorológicas (no es el caso del Mosca/Rata, como ya se ha explicado). Al disponer de más tiempo, los de la Eco prolongaron su ejercicio dando muestra de sus excelentes características de vuelo, así como de la pericia de sus pilotos. Alguno de ellos comentó aquello de que “en peores plazas habían toreado”, y es cierto que hemos tenido días aún peores.

Hasta el ultimísimo momento, dado el interés que se había despertado entre el público, se intentó mantener la participación del equipo wingwalker. El vuelo de nuestro Stearman había hecho concebir esperanzas, teniendo en cuenta que se trataba del mismo modelo de avión (aunque con modificaciones en el caso del de la wingwalker), pero el hecho de llevar una persona sobre el plano superior añade complicaciones aerodinámicas muy notables, y el margen de error cuando se está maniobrando a 60 metros del suelo es lo suficientemente estrecho como para no permitirse correr riesgos. El piloto de Ainhoa tomó la, a nuestro juicio, decisión correcta, y los asistentes tuvieron que conformarse con verlo realizar varios giros sobre la plataforma con el dispositivo lanzador de humo activado y la wingwalker saludando desde lo alto.

En total 8 aviones de 19 previstos pudieron hacer su demostración, lo que representó un esfuerzo muy grande que la mayor parte del público supo reconocer y apreciar con sus aplausos.
Texto: Darío Pozo Hernández
Fotos: Paco Rivas